La inseguridad en Chile es hoy un problema estructural y las herramientas con que cuenta el país para enfrentarla no son suficientes.
El primer informe nacional de homicidios consumados registró 1.322 víctimas en 2022 (tasa de 6,7 por 100.000 habitantes, frente a 4,5 en 2018), con un uso creciente de armas de fuego. Esto respalda que la inseguridad se había vuelto un problema estructural.