El corazón del proceso de impugnación social chileno es la sensación de abuso de las empresas.
(provisional) Interpretación sobre el núcleo del malestar social; no se encontró un dato que la contraste en esos términos.
Mayol sostiene que desde el caso Spiniak y 2011 la sensación de abuso, sobre todo de las empresas, fue el eje de la impugnación social. Desde 2025 afirma que tras el fracaso de la Convención la idea dominante pasó a ser que la riqueza proviene del mérito, y que el resentimiento se dirigió contra la élite política. Las evaluaciones son parciales o no verificables.
(provisional) Interpretación sobre el núcleo del malestar social; no se encontró un dato que la contraste en esos términos.
Afirmación absoluta ("todos, sin excepción") basada en datos propios no publicados.
La propuesta de la Convención fue rechazada con 61,9% el 4 de septiembre de 2022, lo que confirma el fracaso; que eso haya llevado a la ciudadanía a creer que la riqueza proviene del mérito no está documentado con datos públicos.
Interpretación ideológica sin un indicador concreto contra el cual verificarla.
Es una tesis interpretativa sobre el caso Spiniak (2003) como inicio de una "era del abuso"; no es contrastable con datos.
La serie de la encuesta LCN (desde noviembre de 2021) parte de un empate cercano a 50/50 entre "mérito" y "abuso", y el mérito sube hasta cerca del 68% a fines de 2025. No se pudo verificar el 85% de "abuso" en mayo de 2021 ni el 62% de "mérito" diez meses después.
El período estuvo marcado por el movimiento estudiantil de 2011, el estallido de 2019 y una Convención con mayoría de izquierda. Los abusos empresariales (colusiones, AFP) fueron un foco, pero las demandas también apuntaron al sistema político, las pensiones y la educación.
El Rechazo ganó con 61,9% en 2022. Los análisis lo atribuyen al escepticismo ante elementos de la propuesta y a la percepción de que la Convención no representaba a la sociedad, lo que es compatible con la tesis; el vuelco sobre la riqueza como mérito no está documentado con datos públicos.
Es una periodización sociológica (2011 contra el empresariado, 2019 contra la política) que no se puede contrastar con un indicador concreto.