En la reforma de pensiones de enero de 2025 el gobierno de Boric tuvo que ceder prácticamente todo: ni siquiera sus componentes solidarios son propiamente de reparto.
La reforma mantuvo las AFP y la capitalización individual, y destinó la mayor parte de la nueva cotización del empleador a las cuentas individuales. Pero incluyó componentes solidarios financiados con esa cotización: un beneficio por años cotizados y una compensación a las mujeres por su mayor expectativa de vida. Además subió la PGU a 250 mil pesos.
el hecho político subyacente de que el gobierno tuvo que entregarlo prácticamente todo y que en el fondo incluso aquellos elementos que uno podría decir mira son más o menos un componente del tipo reparto ni siquiera son exactamente reparto y por tanto fue una entrega prácticamente total
El Congreso despachó la reforma de pensiones el 29 de enero de 2025 (110 votos contra 38 en la Cámara), con Jara como principal interlocutora del gobierno. Como ministra del Trabajo también había conducido la ley de 40 horas, promulgada en 2023. Que sean los dos proyectos más estructurales del gobierno es un juicio, pero ampliamente compartido.
Cadem registró 28% de aprobación a comienzos de enero de 2025 y 33% a mediados de mes, y Boric cerró febrero con un promedio de 31%. La motivación de ese apoyo (temor a la derecha) no se midió.
La reforma sí beneficia a los actuales y próximos jubilados: sube gradualmente la PGU a 250 mil pesos e instala un beneficio por años cotizados para más de un millón de personas desde 2026. Las estimaciones de prensa hablaban de alzas de entre 80 mil y 150 mil pesos según el caso. La compensación a las mujeres varía según su edad de jubilación y no se reduce a una cifra fija.