Los votos no los cambian la televisión ni las redes sociales, sino las personas que, convencidas, usan los mensajes del candidato para convencer a otros.
Porque los que cambian votos son las personas. La tele ni las redes sociales, nada cambia votos. Lo que cambia votos son las personas que, convencidas de algo, con el repertorio que tú le diste como candidato a través de los mensajes, ese mensaje va y lo ocupan para conquistar a otro.
El gobierno de Kast (2026–2030) está en curso. Las primeras señales van en esa línea: su aprobación en Cadem bajó de 57% en marzo de 2026 a 36% en mayo y a 32% en octubre. Pero la predicción sólo se puede evaluar al terminar el período.
En las semanas siguientes se extendió una ola de protestas juveniles ('Generación Z'): tras Nepal (8–13 de septiembre, renuncia del primer ministro) vinieron Madagascar (25 de septiembre–14 de octubre, caída del presidente), Marruecos, Perú, Paraguay, Timor Oriental y otros países. Los medios la describieron como una ola global que derribó gobiernos en 2025.
Jara ganó la primera vuelta del 16 de noviembre de 2025 con 26,85%, y en la segunda vuelta del 14 de diciembre perdió ante Kast, que obtuvo 58,61% frente a 41,39%. En primera vuelta, los tres candidatos de derecha (Kast, Kaiser y Matthei) sumaron cerca del 50%.
La condición nunca se cumplió: Matthei no se acercó a Kast y terminó quinta en la primera vuelta del 16 de noviembre de 2025 (alrededor de 12,5–13,7%), contra 23,9% de Kast. Una predicción condicionada a un escenario que no ocurrió no se puede evaluar.
En septiembre de 2025 Kast perdió terreno en algunas encuestas (Cadem 21/9: Jara 26%, Kast 24%), pero no hay evidencia que atribuya esa baja al peso del tema económico. Además, Kast terminó ganando la presidencia con 58,61%.
La baja de Kast en septiembre de 2025 está documentada en las encuestas (Cadem y Criteria muestran a Matthei acortando distancia en esas semanas). Que la causa fuera su intento de controlar la derecha es una interpretación sin evidencia directa.