Los problemas de Kast comenzaron cuando quiso aprovechar su buen momento para tomar el control de la derecha, porque una candidatura exige dedicarse solo a ser candidato.
La baja de Kast en septiembre de 2025 está documentada en las encuestas (Cadem y Criteria muestran a Matthei acortando distancia en esas semanas). Que la causa fuera su intento de controlar la derecha es una interpretación sin evidencia directa.
El problema que se le produjo fue cuando él dijo, quiero aprovechar este momento para tomar control de la derecha. Esto le pasa mucho a los candidatos, le está yendo bien, quieren hacer dos cosas en vez de una. Las candidaturas exigen que tú seas candidato. A la presidencia y nada más. No puede ser nada más. Para decirlo en simple, no puede ser hermano, papá, no puede ser nada. Tienes que dedicarte solo a eso. Cuando te empiezas a distraer en otras cosas, pones otro objetivo y desde ese instante él ha tenido problemas.
Kast encadenó seis bajas semanales en Cadem hasta el 23% a fines de septiembre de 2025, mientras subía Kaiser, lo que confirma la pérdida de apoyo. Que la causa fuera el cambio de estrategia es interpretativo. Más tarde Kast ganó la segunda vuelta con el 58,2%.
Kaiser obtuvo el 13,94% en primera vuelta y Kast el 23,93%; sumados (37,9%) no alcanzaban la mayoría absoluta necesaria para ganar en primera vuelta. Además, Kast ganó igualmente la segunda vuelta.
Kaiser superó a Matthei en la primera vuelta (13,94% contra 12,46%), y a fines de octubre Criteria ya los mostraba empatados. Pero Kast mantuvo el primer lugar de la derecha con 23,92%, y no hay datos de transferencia de votos que confirmen el mecanismo.
Kast ganó en 2025 tras cambiar la forma de su campaña, y al final volvió a la agenda valórica para frenar la fuga hacia Kaiser. La evidencia no permite confirmar ni descartar la regla general propuesta.
Kaiser terminó con 13,94%, por debajo del 17-19% que le daban las últimas encuestas y sin superar a Kast, lo que es compatible con "atributos débiles"; la segunda parte (que solo podía crecer a costa de Kast) no se puede contrastar directamente.
Kast sí cayó en las encuestas: lideraba Cadem en agosto de 2025 con 28,1% y en octubre bajó a 23% frente al 28% de Jara. Que la causa fuera sumar figuras de Chile Vamos no está demostrado, y Kast terminó ganando la elección.
El gobierno de Kast (2026–2030) está en curso. Las primeras señales van en esa línea: su aprobación en Cadem bajó de 57% en marzo de 2026 a 36% en mayo y a 32% en octubre. Pero la predicción sólo se puede evaluar al terminar el período.
En las semanas siguientes se extendió una ola de protestas juveniles ('Generación Z'): tras Nepal (8–13 de septiembre, renuncia del primer ministro) vinieron Madagascar (25 de septiembre–14 de octubre, caída del presidente), Marruecos, Perú, Paraguay, Timor Oriental y otros países. Los medios la describieron como una ola global que derribó gobiernos en 2025.
Jara ganó la primera vuelta del 16 de noviembre de 2025 con 26,85%, y en la segunda vuelta del 14 de diciembre perdió ante Kast, que obtuvo 58,61% frente a 41,39%. En primera vuelta, los tres candidatos de derecha (Kast, Kaiser y Matthei) sumaron cerca del 50%.
La condición nunca se cumplió: Matthei no se acercó a Kast y terminó quinta en la primera vuelta del 16 de noviembre de 2025 (alrededor de 12,5–13,7%), contra 23,9% de Kast. Una predicción condicionada a un escenario que no ocurrió no se puede evaluar.
En septiembre de 2025 Kast perdió terreno en algunas encuestas (Cadem 21/9: Jara 26%, Kast 24%), pero no hay evidencia que atribuya esa baja al peso del tema económico. Además, Kast terminó ganando la presidencia con 58,61%.
Que haya muchos votantes de centro sin representación partidaria se condice con el 19,71% de Franco Parisi (PDG) en la primera vuelta de 2025, fuera de los bloques tradicionales. Pero que el centro 'no exista' en el sistema de partidos es una exageración: Demócratas, Amarillos y la DC siguen existiendo, aunque débiles.