Evelyn Matthei no puede ganar la presidencia porque sus atributos de personalidad no cuadran con la estructura presidencial.
Matthei quedó quinta en la primera vuelta del 16 de noviembre de 2025 con 12,46% y no pasó a segunda vuelta.
A fines de octubre de 2025 Criteria mostraba a Matthei y Kaiser empatados, y en la primera vuelta Kaiser obtuvo 13,94% frente al 12,47% de Matthei, una diferencia de menos de 1,5 puntos.
Todas las afirmaciones de este video →entonces en el fondo lo más probable es que nos encontremos con una situación bien competitiva si es que Johannes Kaiser sigue como está y si Abelín Matei logra defender la posición
Parte de la tesis recurrente Evelyn Matthei no llegará a la presidencia porque la centroderecha pierde cuando disputa el terreno de la ultraderecha y abandona el centro.
Matthei quedó quinta en la primera vuelta del 16 de noviembre de 2025 con 12,46% y no pasó a segunda vuelta.
Kast ganó la presidencia: obtuvo 23,9% en la primera vuelta del 16 de noviembre de 2025, frente a cerca del 12,5% de Matthei, y venció a Jara en la segunda vuelta del 14 de diciembre con 58,6%.
En la elección de consejeros del 7 de mayo de 2023 el Partido Republicano obtuvo 34,34% y 23 escaños, frente a 20,42% y 11 escaños de Chile Seguro (UDI-RN-Evópoli). El desplazamiento de votos hacia Kast es un hecho; que la causa haya sido la "mínima adaptación" de la UDI es una interpretación.
No hay datos de transferencia de votos de Matthei atribuibles a su apoyo al A favor.
Juicio estratégico general sobre candidatos moderados frente a radicalizados; no tiene una premisa comprobable concreta.
Matthei fue la candidata mejor evaluada desde 2023, pero durante 2025 Kast la superó y Kaiser subió (Cadem, octubre de 2025: Kast 22%, Matthei 14%, Kaiser 12%). Terminó quinta en la primera vuelta del 16 de noviembre de 2025, con 12,47%.
El 37% de Bachelet proviene de la encuesta propia y no es verificable, pero el diagnóstico de fondo coincidía con Cadem de marzo de 2025, donde Matthei, Kast y Kaiser sumaban bastante más que los candidatos de izquierda. En la primera vuelta del 16 de noviembre de 2025 Kast, Kaiser y Matthei sumaron cerca del 50%, frente al 26,85% de Jara.
La Cadem del 24 de marzo de 2025 mostraba a Kast y Kaiser empatados en el tercer lugar, tras Matthei y Tohá, lo que confirma el avance de Kaiser sobre el electorado de Kast en esa fecha. Después Kast se recuperó: obtuvo 23,93% en primera vuelta (Kaiser 13,94%) y ganó la presidencia.
La premisa es correcta: la propuesta elaborada por el Consejo Constitucional, donde el Partido Republicano era la fuerza principal, fue rechazada el 17 de diciembre de 2023 con 55,76% en contra. La idea de que Kast había perdido su rol histórico no se sostuvo: ganó la presidencia en diciembre de 2025.
En la elección chilena de 2025 Kast ganó con una campaña de baja exposición, que se restó de programas de entrevistas y debates, y los candidatos más estridentes de la derecha quedaron atrás. Pero Franco Parisi, con un estilo disruptivo, obtuvo un sorpresivo 19,71%, y la tendencia general es difícil de comprobar.
El proyecto de presupuesto 2025 rondaba los 93.000 millones de dólares, y los ingresos se sobreestimaron: 2025 cerró con un déficit efectivo de 2,8% del PIB frente al 2% previsto. Pero la deuda bruta (41,7% del PIB) seguía bajo los umbrales de alerta, por lo que calificar el gasto de insostenible es materia de debate.
La ley debía recaudar 1,5% del PIB en régimen, previsto para 2028. Hay señales tempranas de bajo rendimiento: el CEP y el FMI estimaban menos (unos 0,5% del PIB), y los ingresos fiscales de 2025 quedaron bajo lo proyectado. El resultado final sigue abierto.
Según el Banco Central, al cierre de 2019 la deuda de los hogares equivalía a casi el 75% de su ingreso disponible, un máximo histórico (75,4% en marzo de 2020). La deuda del gobierno general era de alrededor de un tercio del PIB, baja en comparación internacional.
Chile estuvo entre los países que más gastaron como proporción del PIB según el FMI, sobre todo si se suman los retiros de fondos de pensiones (cerca de 17 puntos del PIB). Pero no fue el que más gastó: el impulso fiscal de 2020 medido por el FMI fue moderado frente a economías desarrolladas. El vínculo con el estallido es una interpretación.