El electorado chileno oscila pendularmente y elige cada vez la opción más disruptiva o contraria al gobierno saliente.
En 2021 Mayol anticipa que una respuesta insuficiente del gobierno de Boric traería una reacción de signo contrario, y en 2023 describe un péndulo cada vez más amplio y rápido. En 2025 predice que tras el gobierno liviano de Boric vendría uno endurecido, lo que se cumplió con la elección de Kast. En 2026 lo formula como regla: siempre gana el siguiente candidato más disruptivo.
La alternancia brusca está documentada: Boric ganó en 2021 con 55,9%, y en 2022 el Rechazo se impuso con 61,9% al texto de la Convención. Leer esa alternancia como «ausencia de alternativas» es una interpretación que no se puede contrastar directamente.
Desde 2006 Chile ha alternado entre coaliciones (Bachelet, Piñera, Bachelet, Piñera, Boric, Kast), pero que cada ganador sea "más disruptivo" que el anterior no es medible y no encaja con todos los casos (p. ej., Piñera en 2017).