Chile cumplía todas las condiciones para un estallido social: ilegitimidad de la élite, mercantilización excesiva de la vida cotidiana y crisis de la economía de los hogares.
La CEP de noviembre de 2019 a enero de 2020 midió una confianza mínima en las instituciones (partidos 2%, Congreso 3%, gobierno 5%), lo que respalda la deslegitimación de la élite. Las causas del estallido siguen en debate en la literatura.