Tras el Rechazo, se volvió un lugar común en la izquierda culpar de la derrota a la desinformación y a la ignorancia de los sectores populares, igual que hizo la derecha tras el 80-20 y el estallido.
Hubo dirigentes de izquierda que atribuyeron la derrota a mentiras y «fake news», como la diputada Carmen Hertz. Que fuera un «lugar común» del sector, o que culparan a la ignorancia de los pobres, no se pudo cuantificar.