Los chilenos, como ocurre en todo Occidente, piden junto a los derechos sociales cierta jerarquía y un poder político que tome decisiones en vez de andar consultando.
Los chilenos, esta cosa disolvente de las estructuras de poder, está pasando en todo el mundo, están pidiendo en el fondo que junto a los derechos sociales y todo eso que es como una conclusión ya aceptada en todas partes de Occidente, junto con ello se requiere cierta jerarquía, cierto poder político que logre tomar decisiones y no que ande consultando y que parezca, digamos, simplemente un... un mal empleado de una opinión pública que no... que nadie sabe para dónde va.
Los datos poco posteriores confirman la lectura: el Apruebo ganó el plebiscito de octubre de 2020 con 78,28%. Después la situación cambió: el Rechazo ganó con 61,86% en septiembre de 2022.
El giro conservador se confirmó poco después: el 4 de septiembre de 2022 el Rechazo a la propuesta de la Convención ganó con 61,89%, y en 2023 el Partido Republicano dominó el Consejo Constitucional.
Kast obtuvo cerca del 7,9% en la primera vuelta de 2017, más de lo que se le atribuía. Que ese resultado se deba a una demanda de verticalidad es una interpretación que no se ha comprobado empíricamente.
No se encontró un dato de julio de 2025 que muestre esa caída. Los resultados posteriores apuntan en contra: con Kast como líder, la derecha sumó 50,32% en primera vuelta y él ganó la segunda con 58,17%.
Jara ganó la primaria oficialista del 29 de junio de 2025 con 60,16% y fue la única candidata del oficialismo en noviembre. Los otros candidatos de izquierda (Enríquez-Ominami 1,19%, Artés 0,66%) fueron marginales.
La primaria de un solo pacto en 2025 tuvo 1,42 millones de votos (menos del 10% del padrón), la cifra más baja en 12 años, frente a 3,14 millones en las primarias de dos pactos de 2021. CIPER advierte que la comparación es en parte injusta por el contexto de 2021.
No se encontró una medición del electorado de centro a julio de 2025. Después, Parisi obtuvo 19,71% en primera vuelta y Kast ganó la segunda con 58,17%, lo que es coherente con un traspaso del centro a la derecha, aunque no lo demuestra.
Un estudio de Krause, Cohen y Abou-Chadi sobre doce países de Europa occidental concluye que acomodarse a la ultraderecha no la debilita y puede aumentar la fuga de votos hacia ella. En Chile, Matthei (12,46%) terminó detrás de Kast (23,92%) y de Kaiser (13,94%).