El centro político chileno está lleno de votantes pero no tiene un proyecto que lo convoque; hoy casi la mitad vota a la derecha y probablemente terminará votando más por la derecha.
No se encontró una medición del electorado de centro a julio de 2025. Después, Parisi obtuvo 19,71% en primera vuelta y Kast ganó la segunda con 58,17%, lo que es coherente con un traspaso del centro a la derecha, aunque no lo demuestra.
Entonces, cuando me dicen que el centro no existe, el centro está lleno de gente. Lo que no tiene es un proyecto político que lo convoque y entonces se va moviendo de centro a la izquierda en algunos momentos y en este momento esos votantes de centro, más o menos, casi la mitad está votando derecha y probablemente van a terminar votando más por derecha.
La primera vuelta del 21 de noviembre de 2021 mostró un voto repartido (Kast 27,9%, Boric 25,8%, Parisi 12,8%, Sichel 12,8%, Provoste 11,6%), y la segunda se definió por la captura de votantes de centro. La división en 'tres tercios' es una lectura discutible de esos resultados.
Los vaivenes están documentados: Boric ganó en 2021 con 55,9%, y en 2023 el electorado rechazó el texto del Consejo, dominado por republicanos, con 55,8%. Atribuirlos a un electorado sin ideología es una interpretación discutida.
Es una regla general que no se comprobó. En 2025 ganó Kast, candidato de la derecha dura, con 58,17%, lo que se puede leer como captura del centro o como un contraejemplo.
No se encontró un dato de julio de 2025 que muestre esa caída. Los resultados posteriores apuntan en contra: con Kast como líder, la derecha sumó 50,32% en primera vuelta y él ganó la segunda con 58,17%.
Jara ganó la primaria oficialista del 29 de junio de 2025 con 60,16% y fue la única candidata del oficialismo en noviembre. Los otros candidatos de izquierda (Enríquez-Ominami 1,19%, Artés 0,66%) fueron marginales.
La primaria de un solo pacto en 2025 tuvo 1,42 millones de votos (menos del 10% del padrón), la cifra más baja en 12 años, frente a 3,14 millones en las primarias de dos pactos de 2021. CIPER advierte que la comparación es en parte injusta por el contexto de 2021.
Un estudio de Krause, Cohen y Abou-Chadi sobre doce países de Europa occidental concluye que acomodarse a la ultraderecha no la debilita y puede aumentar la fuga de votos hacia ella. En Chile, Matthei (12,46%) terminó detrás de Kast (23,92%) y de Kaiser (13,94%).