El cobre tenía precios altos en 2023, pero el litio, que había rozado los US$70.000 por tonelada a fines de 2022, cayó con fuerza durante 2023, y el valor exportado bajó aunque la producción subió. Por eso la 'doble bonanza' sólo se sostenía a comienzos de ese año.
Tenemos el cobre y el litio en un excelente momento. O sea, estamos en medio de no solo un milagro, dos milagros. Y nosotros en este momento lo que estamos haciendo con este milagro es salvar los muebles, si es que.
Las exportaciones chilenas siguen concentradas en materias primas: la minería representaba 57% de las exportaciones en 2012, con el cobre como principal producto. La afirmación de que no hubo ningún proceso de modernización es más discutible.
En 2017 Chile ya vivía una expansión solar acelerada: la capacidad fotovoltaica conectada llegó a 1,82 GW a fines de 2017, frente a 11 MW en marzo de 2014. El potencial seguía lejos de explotarse, pero decir que no se aprovechaba era en parte inexacto ya en esa fecha.
Según el USGS, el precio medio del carbonato de litio de grado batería llegó a unos 71.100 dólares por tonelada en 2022, frente a 14.200 en 2021 y 41.300 en 2023. Que Chile no estuviera preparado para aprovecharlo es una valoración que no se evaluó.
Hanushek y Woessmann sostienen que las habilidades cognitivas medidas en pruebas como PISA explican buena parte de las diferencias de crecimiento entre países, pero otros economistas cuestionan su modelo. Que la inversión en minería y energía no baste para el desarrollo es un debate abierto.
Los datos de la Casen 2022 respaldan que el mercado laboral no explicaba la baja de la pobreza: los ingresos del trabajo y el ingreso autónomo cayeron en términos reales entre 2017 y 2022, sobre todo en el primer decil. La Casen 2024 (publicada en enero de 2026), con una metodología más exigente, situó la pobreza en 17,3%. Lo de la capacitación, la productividad y la educación no se verificó con un indicador concreto.
Las transferencias sí explican buena parte de la baja de la pobreza en la Casen 2022 (lo reconoció el propio ministro Jackson), pero el PNUD atribuye 1,1 de los 2 puntos de caída frente a 2017 a la reducción del tamaño de los hogares. Además, los retiros de las AFP y el IFE se pagaron en 2020-2021, antes del período de la encuesta (noviembre de 2022 a febrero de 2023), por lo que no explican directamente esos ingresos.
Según la Casen 2022, el ingreso autónomo promedio de los hogares bajó de $1.269.620 en 2017 a $1.236.534 en 2022 (pesos de noviembre de 2022), una caída real de alrededor de 2,6%; en el primer decil la caída fue cercana al 52%.
En 2023 la inflación y las tasas de interés estaban muy por encima de las de 2019. Pero el Banco Central informó que la deuda de los hogares bajó levemente durante 2023 (48,8% del PIB al cierre del año); no se encontraron datos que muestren que había vuelto exactamente al nivel previo a la pandemia, cuando llegó a un máximo de alrededor de 75% del ingreso disponible.
La Casen siguió siendo bienal: después de la de 2022 vino la Casen 2024, levantada entre noviembre de 2024 y febrero de 2025 y publicada en enero de 2026.
La premisa es en parte cierta: la baja de la pobreza en la Casen 2022 se debió en gran medida a subsidios y transferencias, y no a mejores ingresos laborales, como reconoció el ministro Jackson. Pero parte de esas transferencias (como la PGU y los apoyos de 2022) fueron políticas del propio gobierno, de modo que no era un logro del todo ajeno.