Piñera ganó en 2010 y 2017 con apoyos más allá del electorado de derecha. Más tarde, en la segunda vuelta del 14 de diciembre de 2025, Kast obtuvo el 58,2%, muy por encima de la suma de la derecha en primera vuelta (cerca del 50%). La idea de un techo es una interpretación discutible.
Lo que ha pasado, la derecha en Chile tiene un techo como derecha. Cuando gana es porque obtiene votos que no son de derecha. La derecha no va a ganar ninguna elección con votos de derecha.
La primera vuelta del 21 de noviembre de 2021 mostró un voto repartido (Kast 27,9%, Boric 25,8%, Parisi 12,8%, Sichel 12,8%, Provoste 11,6%), y la segunda se definió por la captura de votantes de centro. La división en 'tres tercios' es una lectura discutible de esos resultados.
Los vaivenes están documentados: Boric ganó en 2021 con 55,9%, y en 2023 el electorado rechazó el texto del Consejo, dominado por republicanos, con 55,8%. Atribuirlos a un electorado sin ideología es una interpretación discutida.
Es una regla general que no se comprobó. En 2025 ganó Kast, candidato de la derecha dura, con 58,17%, lo que se puede leer como captura del centro o como un contraejemplo.
En la primaria del 29 de junio de 2025, con baja participación (cerca de 1,4 millones de votos válidos), Jara obtuvo alrededor del 60% y Tohá cerca del 28%. El resultado es coherente con la tesis, pero no hay datos que aíslen el efecto de la composición ideológica del electorado frente al volumen de participación.
La primaria oficialista del 29 de junio de 2025 tuvo baja participación, concentrada en el electorado de izquierda, y Jara la ganó con cerca del 60% frente a alrededor del 28% de Tohá, más de 30 puntos de diferencia.
Hay indicios del dilema: Demócratas, partido de exdirigentes de la Concertación, compitió en 2025 dentro de la lista de derecha Chile Grande y Unido. No hay encuestas identificadas que midan específicamente ese conflicto en el votante concertacionista.
La encuesta CERC-MORI de mayo de 2023 registró que un 36% justificaba el golpe de 1973, 20 puntos más que en 2013, lo que respalda un cambio de clima posterior al fracaso de la Convención (2022). La relación causal con la Convención es interpretativa, y no se encontró una medición que compare directamente la evaluación de Pinochet con la de Boric.
La reforma de pensiones aprobada en enero de 2025 tras un acuerdo entre el Gobierno y Chile Vamos mantuvo las AFP y destinó 4,5 de los 7 puntos de la nueva cotización a cuentas individuales, demandas centrales de la derecha. Pero también creó un componente de seguro social y un "préstamo" de los cotizantes, impulsados por el Gobierno, por lo que el resultado fue mixto.
El acuerdo de enero de 2025 mantuvo las AFP, pero el Gobierno y la entonces ministra Jara presentaron la reforma como un logro propio. No hay evidencia clara de que la izquierda quedara sin discurso sobre el tema.