Las nuevas ultraderechas son iliberales: aceptan el liberalismo económico pero no el político.
Mayol sostiene repetidamente desde 2024 que las ultraderechas del mundo, incluida la nueva derecha chilena, se alejaron del liberalismo político, respetan poco el Estado de derecho y se mueven en la órbita del trumpismo. En 2026 advierte que esa tendencia puede abrir la puerta a actores que juegan contra la institucionalidad. Los diagnósticos verificables se califican como correctos o parciales.
La premisa factual es cierta: Milei se define a sí mismo como 'anarcocapitalista en la teoría' y 'liberal-libertario'. Calificarlo de enemigo del liberalismo es un juicio conceptual que no se evalúa.
La literatura especializada (Cas Mudde) describe a la derecha radical populista como procedimentalmente democrática pero contraria a la democracia liberal (derechos de minorías, Estado de derecho). El "todas" generaliza, pero el diagnóstico coincide con el consenso académico.
La caracterización de las ultraderechas como no liberales en lo político coincide con la literatura (Mudde). Que la derecha histórica chilena se mantuviera dentro del liberalismo político es discutible, dado su respaldo a la dictadura de 1973-1990.