Las ultraderechas en el mundo no son liberales en lo político, a diferencia de la derecha histórica chilena, conservadora pero dentro del marco del liberalismo político.
La caracterización de las ultraderechas como no liberales en lo político coincide con la literatura (Mudde). Que la derecha histórica chilena se mantuviera dentro del liberalismo político es discutible, dado su respaldo a la dictadura de 1973-1990.
Las ultraderechas en el mundo no son proliberales políticos, están en contra del proceso de globalización o son conservadoras. Chile tiene una derecha histórica que tenía un elemento conservador, pero era en el marco del liberalismo político, en el marco.
La premisa factual es cierta: Milei se define a sí mismo como 'anarcocapitalista en la teoría' y 'liberal-libertario'. Calificarlo de enemigo del liberalismo es un juicio conceptual que no se evalúa.
La literatura especializada (Cas Mudde) describe a la derecha radical populista como procedimentalmente democrática pero contraria a la democracia liberal (derechos de minorías, Estado de derecho). El "todas" generaliza, pero el diagnóstico coincide con el consenso académico.
La ley prohíbe publicar encuestas los 15 días previos a una elección, y analistas como Pepe Auth la critican por dejar a los votantes sin información. Pero no hay evidencia sistemática de la asimetría de información que se describe.
Hay proyectos de ley en trámite para acortar la veda a tres días (noviembre de 2025) y para regular las encuestas electorales (enero de 2026); a octubre de 2026 la veda de 15 días sigue vigente.
Lavín no fue descartado por las cúpulas: perdió la primaria de Chile Vamos del 18 de julio de 2021 ante Sichel (49,3% contra 31,1%), en votación abierta. Que con él la derecha hubiera ganado la presidencial es un contrafactual no demostrable.
Según el Servel, las primarias se financian sólo con aportes privados y no tienen reembolso por voto, a diferencia de las elecciones presidenciales, parlamentarias y municipales.
El período estuvo marcado por el movimiento estudiantil de 2011, el estallido de 2019 y una Convención con mayoría de izquierda. Los abusos empresariales (colusiones, AFP) fueron un foco, pero las demandas también apuntaron al sistema político, las pensiones y la educación.
El Rechazo ganó con 61,9% en 2022. Los análisis lo atribuyen al escepticismo ante elementos de la propuesta y a la percepción de que la Convención no representaba a la sociedad, lo que es compatible con la tesis; el vuelco sobre la riqueza como mérito no está documentado con datos públicos.