Según Libertad y Desarrollo, la suma de los candidatos de izquierda (Jara, ME-O y Artés) en la primera vuelta del 16 de noviembre de 2025 fue su peor resultado presidencial desde al menos el retorno a la democracia; Jara obtuvo 26,85%.
En la elección de consejeros de mayo de 2023, Unidad para Chile obtuvo 27,73% (frente al 24,83% que la misma fuente asigna a la izquierda en 2021) y Todo por Chile 8,68%. Pero la comparación es engañosa, porque el PS pasó de la lista de centroizquierda en 2021 a Unidad para Chile en 2023, de modo que el "crecimiento de la izquierda" se explica en parte por cambios de composición.
En la Cadem de febrero de 2025, Kaiser (13%) y Bachelet (12%) estaban prácticamente empatados en primera vuelta, y ningún nombre de izquierda superaba ese nivel. En diciembre de 2025 la izquierda perdió la segunda vuelta por 41,83% contra 58,17%.
La izquierda perdió la presidencia (Jara 41,8% en segunda vuelta) y escaños en la Cámara, pero que el conflicto interno de la derecha sea la causa es una interpretación sin evidencia directa.
Según Libertad y Desarrollo, las candidaturas de izquierda sumadas tuvieron en la primera vuelta de 2025 su peor resultado presidencial desde al menos el retorno a la democracia; la UDD señaló que el 26,85% de Jara fue el peor resultado de un candidato de izquierda desde Allende en 1952.
Es una interpretación del voto. Las encuestas del CEP mostraban la delincuencia como la principal preocupación ciudadana durante 2024-2025, y la derrota de los partidos tradicionales también admite lecturas de rechazo a la política; ningún estudio contrastó ambas explicaciones.
Varios análisis interpretaron el voto por Milei en 2023 como canalización del hartazgo con la clase política ('voto bronca'), pero otros, basados en encuestas a sus votantes, matizan que el enojo apuntaba a los políticos y no al sistema. La lectura de 'estallido social' es una interpretación.
La cifra de 68 países con estallidos en 2018-2019 es un recuento propio de Mayol, sin fuente identificable. Es cierto que en Chile el gobierno de Piñera terminó su mandato pese al estallido de 2019.